viernes, 11 de junio de 2021

A 243 AÑOS DEL NACIMIENTO DE MANUEL DORREGO



El 11 de junio de 1787, 234 años atrás, nació, en la hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Manuel Críspulo Bernabé Dorrego, probablemente junto con el argentino oriental, como él se autodenominaba, José Gervasio de Artigas, dos de los mayores federalistas surgidos de las tierras rioplatenses, quién luchara en la guerra de la Independencia iniciada con la Revolución de Mayo y también, lo que es muy poco conocido, fue clave en el proceso de liberación chileno del colonialismo español.

Asesinado el 13 de diciembre de 1828, a los 41 años, por orden del unitario Juan Galo de Lavalle quién lo había derrotado poco antes en la Batalla de Navarro iniciada el 9 de ese mismo mes.

Manuel Dorrego había sido gobernador de la Provincia de Buenos Aires en 1820 y nuevamente a partir de 1827 hasta su derrocamiento y posterior fusilamiento a manos de quién pasara a la historia como “la espada sin cabeza”.

Manuel Dorrego era hijo menor entre cinco hermanos del comerciante portugués José Antonio do Rego, de quién luego se castellanizó el apellido y de María de la Ascensión Salas. En 1803, a los quince años, ingresó en el Real Colegio de San Carlos y luego se trasladó a Santiago de Chile para estudiar jurisprudencia en la Real Universidad de San Felipe. Fue allí donde hizo su debut en las luchas populares a partir de 1810.

Como líder de la agrupación estudiantil de esa casa de altos estudios se convirtió en una figura clave de esas luchas populares que dieron lugar a la destitución del gobernador español Francisco Antonio García Carrasco por una asamblea de vecinos de la ciudad. Durante la misma tanto él como sus condiscípulos se instalaron como actores fundamentales al grito de “¡Junta queremos!”. Todo en el marco de una vivencia social que no expresaba un claro rechazo al colonialismo español.

Fue también el final de su carrera universitaria. El joven revolucionario dejó su carrera como futuro jurista y pasó a interesarse por la de militar llegando rápidamente al grado de capitán demostrando una gran valentía aunque no faltaron los que lo calificaron como díscolo y exaltado a la hora de los combates. En su nueva misión, mientras en sus pagos se produjo la Revolución de Mayo, él tuvo una importante participación en la represión del alzamiento españolista liderado por Tomás de Figueroa quién luego fuera ejecutado por los patriotas chilenos. Luego de ello regresó a la Argentina al frente de unos 400 refuerzos para continuidad del proceso revolucionario a los que trasladó durante cuatro cruces a la Cordillera de Los Andes entre febrero y marzo de 1811 con el apoyo del mendocino Juan Inocencio Martínez de Rozas, por entonces cabeza de la Junta de Gobierno trasandina.

Designado por Cornelio Judas Tadeo de Saavedra, el titular de la Primera Junta, como parte del llamado Ejército del Norte, oficialmente Ejército Auxiliar del Perú, luego comandado por Manuel José Joaquín del Sagrado Corazón de Jesús Belgrano, intervino con el grado de mayor y tuvo una importante participación en los combates de Sansana, Nazareno y Amiraya. Durante el desarrollo de ésta sufrió dos heridas y al cabo de la misma fue ascendido a teniente coronel. Al asumir el mando Belgrano éste lo ascendió a coronel rango que mantuvo durante sus restantes diecisiete años de vida ya que no aceptó ascensos que no estuviesen justificados por intervenciones en acciones bélicas.

Se desempeñó como jefe de la infantería de reserva en las batallas de Tucumán, 24 de septiembre de 1812, y Salta, 20 de febrero de 1813, en la que uno de los primeros jefes que tomaron el centro de la ciudad. A raíz de su temperamental personalidad tuvo problemas con Belgrano quién lo terminó arrestando y separando del ejército de manera que no participó en la Segunda Expedición Auxiliadora al Alto Perú. Belgrano luego reconoció su error al decir que si hubiese participado Dorrego no se habrían perdido las batallas de Vilcapugio y Ayohuma. Reincorporado a las filas del Ejército del Norte fue clave para garantizar su retirada para la cual comandó las guerrilas gauchas dando comienzo a la Guerra Gaucha. Sin embargo sus problemas con Belgrano hicieron que al asumir el mando José Francisco de San Martín éste no lo incluyera en la tercera campaña al Alto Perú.

Vuelto a Buenos Aires en mayo de 1814 quedó a las órdenes de Carlos María de Alvear en circunstancias en que se desató la lucha entre unitarios y federales. Así es que a las órdenes del Directorio de las Provincias Unidas del Rio de la Plata fue enviado a luchar contra Artigas, el caudillo de la Banda Oriental. Se trató de una campaña inicialmente exitosa pero finalmente concluida con una derrota que dio a los federales el manejo de ese territorio. Un conflicto que lo ayudó fundamentalmente a acercarse a la visión federal que por entonces era algo impensado en la capital del ex virreinato donde en 1815 se casó con Ángela Baudrix con la que tuvo dos hijas.

Asumió una postura contraria al Directorio liderando un sector opositor que también integraban Manuel Moreno, Pedro José Agrelo, Domingo María Cristóbal French, Vicente Pazos Kanki, Manuel Vicente Pagola y Feliciano Antonio Chiclana, entre otros. Un grupo republicano que se oponía a la postura de algunos directores que pretendían importar un príncipe europeo para coronarlo como monarca. También opuesto a la búsqueda de una alianza con Portugal, planteada por Juan Martín de Pueyrredón para combatir a los federales de la Banda Oriental.

Pueyrredón lo desterró a Santo Domingo en un barco británico pero él logró llegar a Baltimore, en los Estados Unidos de América adonde también llegaron otros expulsados de Buenos Aires como los ya mencionados opositores al Directorio. En Baltimore se contactó con los corsarios de Artigas que operaban desde allí y con el marino franco-argentino Louis Michel Aury, clave en la independencia de los actuales países centroamericanos que no casualmente, con una sola excepción, todos tienen, con variantes formales, sus enseñas nacionales copiadas de la bandera argentina. Fue allí donde terminó de consolidar su visión federal que aplicó a su regreso a la Argentina.

Ante el fin de la era Dictatorial y la aparición de la Anarquía del Año XX se produjo ese regreso en el mes de abril de 1820. Recuperó su grado de coronel y quedó al frente de un batallón y el 29 de junio asumió como gobernador interino tras la derrota de Miguel Estanislao Soler, el entonces gobernador, ante el santafesino Estanislao López en la batalla de Cañada de la Cruz. Salió Dorrego a perseguir a López y sus aliados a los que venció en San Nicolás de los Arroyos y pasó a Santa Fe donde venció en Pavón pero luego fue derrotado sin remedio en la Batalla de Gamonal.

En tanto la Sala de Representantes de Buenos Aires designó gobernador titular a Martín Rodríguez por lo que él se retiro a una quinta en San Isidro. Poco después, en octubre, Pagola encabezó una fallida sublevación de la que no participó pero igual fue deportado a la Banda Oriental de donde pudo regresar cuando se decretara la “Ley del Olvido” en noviembre de 1821. En 1823 fue decisiva su acción para derrotar la “Revolución de los Apostólicos” encabezada por Juan Gregorio García de Tagle contra las reformas rivadavianas que, entre otras cosas, habían quitado bienes a la Iglesia Católica.

Asumió luego el liderazgo de la oposición federal a Rivadavia y como tal ingresó a la legislatura bonaerense en octubre de 1823. Era el representante de los gauchos y de los pobres porteños y, a través de su hermano, había una relación familiar de negocios con Juan Manuel de Rosas. Fue muy fuerte su presión para que el gobierno declarase la guerra al Imperio del Brasil por su ocupación de la Banda Oriental y luego, fracasado ello, apoyó la campaña de los Treinta y Tres Orientales.

A raíz de un negocio de minería viajó al Alto Perú y allí participó de unas reuniones de representantes de las Provincias Unidas con el libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar durante las cuales aquellos lograron recuperar la provincia de Tarija luego cedida a Antonio José Francisco de Sucre para la creación de Bolivia. A su regreso trabó relaciones con el santiagueño Juan Felipe Ibarra quién lo designó representante de Santiago del Estero para el Congreso Nacional de 1824. Su federalismo lo hizo disentir con las posturas de Rivadavia, al igual que cuando se sancionó la Constitución de 1826 de carácter unitario.

Su oposición, con el apoyo de las provincias, hizo que Rivadavia debiera renunciar a la presidencia y fuera reemplazado por Vicente López y Planes tras el repudio que causara el tratado de paz con el Imperio del Brasil después de haberlo derrotado cuando éste invadiera la Banca Oriental. Dorrego, en agosto de 1827 asumió como gobernador bonaerense y en esa circunstancia declinó su nombramiento como general por considerar que no lo había ganado en un campo de batalla. Cabe señalar que en julio de 2015, a instancias de la presidenta Cristina Elisabet Fernández, el Congreso de la Nación le otorgó post mortem el ascenso a general.

Desde su función de gobernador de la Provincia de Buenos Aires intentó dar al país una organización federal. Ya en un comienzo todas las restantes provincias le otorgaron el manejo de las relaciones exteriores, algo que ya, parcialmente, habían hecho antes con Juan Gregorio de Las Heras y que luego reiteraron con Rosas. Con ese manejo intentó adoptar decisiones que debilitaran al Imperio del Brasil impulsando secesiones de los estados sureños del mismo pero la presión de los británicos lo impidió y se debió aceptar una paz que terminó implicando la independencia de la Banda Oriental, la actual República Oriental del Uruguay, algo a lo que se oponía Artigas partidario de la integración a la Argentina.

Al regresar el ejército desde el Brasil un grupo de generales decidíó derrocar a Dorrego. El primero de diciembre Lavalle encabezó el alzamiento y él optó por ir hacia el sur y solicitar apoyo a Rosas, comandante de campaña pero éste no lo hizo y le sugirió que se fuera a Santa Fe a apoyarse en Estanislao López. Finalmente trató de frenar a Lavalle en Navarro pero fue derrotado y cuando huía hacia el norte fue apresado por José Bernardino Buenaventura Escribano y Mariano Antonio Acha quienes lo entregaron a Lavalle quién de inmediato ordenó su fusilamiento. Quienes quisieron evitar su muerte fueron los unitarios José Miguel Díaz Vélez y el almirante Guillermo Brown, por entonces gobernador delegado, y quién permaneció junto a él hasta el último momento fue el coronel Gregorio Aráoz de Lamadrid, quién luego entregó a su viuda Ángela y a sus hijas dos cartas y recuerdos que para ellas les había dejado el condenado Dorrego. Hoy sus restos se encuentran en el cementerio porteño de La Recoleta.

Todo su notable paso por este mundo fue estudiado por el “Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego” creado el 17 de noviembre de 2011, de cuya Comisión Directiva tuve el honor de participar, y clausurado en diciembre de 2015 a poco de iniciarse la gestión presidencial de Mauricio Macri. En la actualidad, y con la colaboración del lamentablemente fallecido Mario Alejandro Hilario Cafiero, algunos de sus entonces integrantes reflotamos ese mismo propósito mediante la creación de la cooperativa que lleva el nombre del coronel del pueblo Manuel Dorrego y que preside el historiador rosarino Osvaldo Vergara Bertiche.


viernes, 4 de junio de 2021

4 de JUNIO: DÍA DE IMPORTANTES EFEMÉRIDES EN ARGENTINA

El 4 de junio es un día en el que se conmemoran importantes efemérides en la Argentina a raíz de acontecimientos ocurridos en estos más de dos últimos siglos y medio desde tiempos del entonces Virreinato del Río de la Plata cuando en 1754 naciera el luego brigadier general Miguel Ignacio de Azcuénaga hasta cuando en 1952, casi doscientos años después, Juan Domingo Perón asumiese por segunda vez la Presidencia de la Nación.

Azcuénaga, descendiente de vascos y contrario a los supremacistas castellanos, había nacido en la hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires y siendo joven fue enviado a estudiar en España de donde regresó en 1773 y de inmediato inició su carrera militar como subteniente de caballería y en 1777 asumió como regidor del Cabildo. Luego fue alférez real, alcalde de segundo voto, síndico y procurador general. Fue quién encaró la trascendental obra de empedrar las calles de la ciudad y entre 1796 y 1800 asumió la jefatura de las milicias y de la guarnición porteña.

Brigadier General Miguel Ignacio de Azcuénaga

Fue un activo partícipe en el enfrentamiento con los británicos en las dos Invasiones Inglesasy más tarde fue una de las notables figuras de la Revolución de Mayo como parte de su ala más radicalizada muy ligado a Mariano Moreno razón por la cual cuando éste falleciera el 4 de marzo de 1811 y tras el golpe del 5 y 6 de abril siguiente encabezado por Cornelio Judas Tadeo de Saavedra fue destituido y debió exiliarse en Mendoza. Regresó tras la Revolución del 8 de octubre de 1812 y pasó a desempeñar importantes tareas como las de gobernador militar en ese mismo año y como jefe del Estado Mayor en 1818. Una década más tarde, en 1828, fue uno de los negociadores de la paz con el Imperio del Brasil. Falleció en la ya capital de la Argentina el 19 de diciembre de 1833.

Otro 4 de junio, el de 1777, fue clave para que en la actualidad exista como tal la República Oriental del Uruguay que por entonces había sido ocupada por los portugueses desde el Brasil. Ese día el entonces virrey del Río de la Plata, Pedro Antonio de Cevallos, concretó la toma de Colonia del Sacramento, hoy la segunda ciudad más importante del Uruguay después de un prolongado conflicto armado. Un día antes los españoles habían logrado la rendición de las tropas portuguesas conducidas por Francisco José Da Rocha. Colonia había sido ocupada por los españoles durante la guerra sostenida por ambos países entre 1761 y 1763 y recuperada, junto con otras zonas de la costa oriental, por los portugueses lo que dio origen a una nueva guerra entre 1776 y 1777.

                                                                  Virrey Pedro Antonio de Cevallos

Pasadas unas décadas, el 4 de junio de 1813 el gobierno de Buenos Aires designó como teniente gobernador de Santa Fe al coronel Luciano Montes de Oca en sustitución del coronel Antonio Luis Beruti y ese mismo día la Asamblea del Año XIII declaró a las aún Provincias Unidas del Río de la Plata libre de toda decisión eclesiástica adoptada fuera de su territorio, en la primera medida adoptada en estas tierras frente al poder de la Iglesia Católica europea. El documento fue firmado por el presidente de la Asamblea, Alejandro Vicente López y Planes, y por su secretario, Juan Hipólito Vieytes.

Unos años más tarde, el 4 de junio de 1825 falleció en la ciudad de Buenos Aires el tradicional compañero de luchas de Beruti, Domingo María Cristóbal French, el del famoso dúo “French y Beruti”. Fue quién en 1802 había sido el primer cartero bonaerense y durante la llamada Primera Invasión Inglesa organizara, junto con Juan Martín de Pueyrredón el cuerpo de Húsares. Repartió junto con Beruti las recordadas cintitas que distinguían a los patriotas durante la Revolución de Mayo y junto con Juan José Castelli viajó a Córdoba donde hicieran ejecutar las sentencias contra el ex virrey Santiago Antonio María de Liniers y sus seguidores. También miembro del ala morenista de la Revolución de Mayo fue desterrado a la Patagonia en abril de 1811. Volvió en 1812 y se sumó nuevamente al ejército participando en 1814 en el sitio de Montevideo. Opuesto a la política implementada por el Directorio debió marchar al exilio junto con Manuel Críspulo Bernabé Dorrego a Baltimore, en los Estados Unidos de América y regresó en 1819, y poco después Dorrego asumió como gobernador de la Provincia de Buenos Aires. French, que falleció a los cincuenta años, había nacido el 21 de noviembre de 1774.

El 4 de junio de 1830 fue un día trágico para toda Suramérica. Fue entonces cuando resultara asesinado el mariscal Antonio José Francisco de Sucre, el vencedor en las batallas de Pichincha y Ayacucho que pusieron fin al colonialismo español en la región. Había nacido en Cumaná, hoy Venezuela, el 23 de febrero de 1795 y terminó asesinado en las montañas de Berruecos, Colombia. Sucre había partido de Bogotá hacia el sur en el marco de la declaración de la independencia ecuatoriana que había vuelto a fracturar la Gran Colombia soñada por el libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y de la que ya se había separado Venezuela. Sucre había sido el creador de la actual Bolivia precisamente en homenaje a Bolívar y para ello realizó un acuerdo de intercambio de regiones con la Argentina para dar salida al mar al nuevo estado, algo que se cumplió parcialmente ya que los bolivianos no entregaron su parte a los argentinos. Luego Bolivia perdió en una guerra con Chile esos territorios que le dieron la salida al mar que aún reclaman.

Un poco más de una década más tarde, el 4 de junio de 1841 en Buenos Aires falleció el teniente coronel Mariano José de Escalada, quién había nacido el 8 de diciembre de 1796 en la misma Ciudad de Buenos Aires. Era el hermano de María de los Remedios Carmen Escalada, la esposa del general José Francisco de San Martín. Mariano participó en el regimiento de Granaderos a Caballo fundado por el propio San Martín, sirvió en el Ejército del Norte y en 1816 se sumó al Ejército de los Andes con el cual intervino en las batallas de Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú durante la gesta sanmartiniana.

Un lustro después tuvo lugar otro hecho de enorme trascendencia para el futuro de la Argentina. Algo muy ocultado por la historia oficial vinculada con el pensamiento colonialista del hoy Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que durante varias décadas controló la economía nacional a través de su sistema financiero. Fue el 4 de junio de 1846, hoy 175 años atrás, cuando sobre la región costera de la Provincia de Santa Fe tuvo lugar el combate de Punta de Quebracho en el cual los patriotas liderados por el general Lucio Victorio Mansilla derrotaron definitivamente a la escuadra agresora anglo-francesa.

La batalla se desarrolló en la costa occidental del Río Paraná cerca del actual Puerto General San Martín y Mansilla tuvo como principal asistente al marino Juan Bautista Thorne, nacido en los EUA, radicado en la Argentina y partícipe de la guerra con el Brasil. Del lado argentino se dispusieron diecisiete cañones y participaron 600 infantes y 150 carabineros, mientras que los agresores dispusieron de doce buques de guerra y de una cantidad de embarcaciones mercantes. Del lado de los patriotas hubo un muerto y dos heridos, en tanto que los anglo-franceses sufrieron sesenta muertos y perdieron seis barcos mercantes.

El combate, en el marco de la Guerra del Paraná, se produjo unos siete meses después del de la Vuelta de Obligado y cinco luego de la segunda batalla de San Lorenzo. Los invasores regresaban hacia el Río de la Plata tras su fracasada campaña militar y económica de ocho meses. Los cañones emplazados por Mansilla en lo alto de una barranca descargaron sus bombas sobre los navíos que trataron infructuosamente de repeler el ataque durante más de tres horas. Además de los mercantes fueron severamente dañados los buques de guerra blindados Harpy y Gorgon, de la más moderna tecnología naval de esa época. La consecuencia de esa victoria de la entonces Confederación Argentina hizo que el 13 de julio siguiente sir Samuel Thomas Hood, representante de los países agresores, presentase humildemente ante el gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas “el retiro más honorable posible de la intervención naval conjunta”.

General Lucio Norberto Mansilla


Un par de décadas después, el 4 de junio de 1870, en Chile, a causa de tuberculosos, falleció en el exilio el caudillo riojano Felipe Varela, el último en provocar un levantamiento de provincias interiores contra el gobierno porteño cuando en 1866 se negaron a participar en la guerra contra el Paraguay liderada por el presidente Bartolomé Mitre. Los levantamientos se produjeron en La Rioja, Mendoza, San Juan y San Luis. Felipe Varela había nacido en una fecha imprecisa de 1821 en Hauycama, Catamarca. Su nombre alcanzó una gran difusión en el folklore argentino con la “Zamba de Vargas” y la canción “La Felipe Varela”, difundida por grandes exponentes de la música popular como Horacio Guarany, el Chaqueño Palavecino, Los Cantores del Alba y muchos más.

Felipe Varela

Otra muerte para recordar es la producida el 4 de junio de 1940 cuando se produjo la del general Enrique Carlos Alberto Mosconi, un ingeniero civil nacido el 21 de febrero de 1877 en la actual CABA donde también falleciera. Mosconi fue un hombre clave durante la presidencia de Máximo Marcelo Torcuato de Alvear. Fue entonces el primer presidente de la recién creada empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales y posteriormente de la puesta en marcha de la Destilería de La Plata.***Hijo de jun ingeniero italiano que había trabajado en el desarrollo de los ferrocarriles en la Argentina, Mosconi dejó esto para la posteridad: “Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera”. Algo que también, con el correr del tiempo, dio lugar a gobernantes que entregaron esa riqueza.

                                                            General Enrique Carlos Alberto Mosconi

Y así se llegó a tres 4 de junio que tuvieron como figura clave de la historia económica, social y política al tres veces presidente Juan Domingo Perón. En 1943 el general de brigada Arturo Frankin Rawson lideró un golpe de estado llevado adelante por el Grupo de Oficiales Unidos, conocido como el GOU, que derrocó al presidente constitucional Ramón Antonio Castillo, a su vez llamado Ramón S. Castillo. Pero Rawson duró unos pocos días y fue reemplazado por el general Pedro Pablo Ramírez y éste, tiempo después, por el general Edelmiro Julián Farrell.



Durante las presidencias de estos dos últimos cobró particular importancia la figura del por entonces coronel Perón. Éste se convirtió en el verdadero conductor ideológico y merced a su empuje en 1945 se dio a conocer el Consejo Nacional de Posguerra que abrió las puertas a los planes quinquenales de 1947 y 1952. Después de vencer a una heterogénea coalición opositora Perón asumió la presidencia el 4 de junio de 1946 y la reasumió otro 4 de junio, en 1952. Gestiones durante las cuales se produjo un importante proceso de transformación que se prolonga hasta la actualidad.

Tras su derrocamiento el 23 de septiembre de 1955, y dieciocho años de proscripción, el peronismo volvió a gobernar en 1973 de la mano de Héctor José Cámpora, Raúl Alberto Lastiri, el propio Perón, María Estela Martínez, Carlos Saúl Menem, Eduardo Alberto Duhalde, Néstor Carlos Kirchner, Cristina Elisabet Fernández y en la actualidad por Alberto Ángel Fernández.

Toda una serie de dirigentes que, en algunos casos, implementaron políticas contradictorias con la visión del creador de ese movimiento, particularmente en el caso del hace poco fallecido Menem. De aquél primer peronismo aún se mantienen algunas pautas que hacen a la estructura social como el poder, ahora menguado, de los sindicatos, el sistema previsional, la mayor participación del estado en la economía, cosa que ya había impulsado durante su gestión el presidente Alvear y muchas otras cuestiones, como la consolidación del voto femenino de la mano de la primera dama y gran luchadora social Eva María Duarte.

Y ya que se hace la mención al voto de las mujeres, en este caso puede citarse una efeméride que no hace a la historia argentina pero de interés para las feministas. El 4 de junio de 1919 el Congreso, por entonces solamente integrado por hombres, de los EUA otorgó a las mujeres el derecho a votar y así ser parte activa de la elección de sus futuros gobernantes.